domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 2.

Cuando llegan a la cafetería, dejan a sus respectivos animales atados en el árbol de en frente.
Después de pedir, Carlota quiere saber más de ese misterioso joven, y, se atreve a hacerle indirectamente un pequeño interrogatório.
–Bueno, Sergio, ¿Te dedicas a algo?
–Me dedicaba.
–¿Y a qué?
–Era empresario, junto con mi hermano mayor. Hasta que este murió.
–Vaya, no lo sabía, lo siento de veras.
–No importa, fué hace dos años, una enfermedad.
–Oh... Mi padre también murió hace dos años, accidente de avión.
–Lo siento.
–Nada.
–¿A que te dedicas tú?
–Soy periodista.
–Vaya, siempre me ha gustado escribir.
–A mí es lo único que me mantiene viva, no tengo nada más. Es más bien mi pasión que mi trabajo.
–Eso está genial, sí.
Hubo un silencio incómodo durante unos cinco minutos, hasta que empezó una gran tormenta.
–Mierda, ahora me mojaré–Dice Carlota enfadada.
–Bueno, no creo que tanto como yo, que vivo en la calle–Dice Sergio con una gran sonrisa.
–Oh, cielos, es verdad, no puedo consentir que duermas esta noche en la calle.
–¿Como dices?–Pregunta Sergio extrañado.
–Vendrás a mi casa, aunque solo sea esta noche, tengo una casa enorme, por favor.
–Bueno, está bien, iré, y gracias.
Carlota y Sergio salen de la cafetería velozmente para coger el metro y poder llegar a casa con el menor agua posible en su ropa.
Una vez en casa de Carlota, ella le enseña la casa, y la habitación de invitados para él.
–Vaya, tienes una casa preciosa–Dice Sergio asombrado.
–Muchas gracias de veras.
–¿Sabes? Yo tenía una igual.

Y es que, Sergio, hace unos cuatro años, junto con su hermano, tenía una gran empresa, muchos trabajadores, muchos clientes de todas partes de Europa, mucho, muchísimo dinero.
El nunca había estudiado, su hermano sí.
Cuando sus padres murieron, ellos tan solo tenían diechiocho años. Pero su hermano ya estaba empezando a tener exito con su empresa, y, para no dejarle solo le dió trabajo.
A los pocos años, a su hermano le encontraron un cáncer de pulmón, hubo operaciones, tratamientos y apoyo, a pesar de todo, a los pocos meses, murió.
Sergio se quedó solo, sin saber como llevar una empresa. Cuando su hermano mandaba, el solo se preocupaba de su dinero, no le importaba nada más, lo tenía todo.
La empresa empezó a tener muchas facturas, pocos clientes, muchos trabajadores en huelga por no ser pagados como es debido, hasta que la empresa quebró. Sergio se quedó en la calle.
Mientras Sergio le contaba esta historia a Carlota, ella alucinaba. Nunca hubiese pensado que Sergio hace unos años tuviese una vida mejor.
A las pocas horas, Carlota estaba muy feliz, era la primera vez que estaba tanto tiempo con una persona, hablando, contándole cosas, pidiendo consejo y riendo. Por fin tenía un amigo.
Se fueron cada uno a sus respectivas habitaciones contentos por saber que tenían una gran amistad a pesar del poco tiempo que habían estado juntos.

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